El Shiatsu está basado en los principios de la Medicina Tradicional China y su objetivo es mejorar la salud, estimulando la capacidad de autocurarse que naturalmente posee nuestro organismo a través del contacto, que es la forma primaria de comunicación que tenemos todos los seres humanos desde nuestro nacimiento.

En un tratamiento de Shiatsu se enfoca al individuo como un todo que incluye tanto su parte física como emocional, y se combinan estos principios filosóficos con prácticas comparables a las de la acupuntura, pero ejecutadas sin necesidad de agujas

 

 
Su técnica de trabajo puede describirse básicamente como efectuar presiones en distintos grados sobre el cuerpo, en las que se utilizan tanto las manos como los pulgares, codos, antebrazos, rodillas y pies.
Además de estas presiones, el Shiatsu incluye toda una serie de manipulaciones como estiramientos, rotaciones de articulaciones, fricciones, levantamientos, hamacados, rodamientos y muchas otras, las que en conjunto apuntan tanto a un trabajo físico como a una profunda movilización a nivel energético.

Al igual que la ya mencionada acupuntura u otras prácticas orientales, el Shiatsu usado como tratamiento no es simplemente un masaje o manipulación corporal, sino una particular mezcla de terapia holística y arte, en la que los efectos del trabajo que se realiza afectan tanto los niveles físico, mental y emocional como el plano energético del paciente.